Pixel di tracciamento nelle email: cosa cambia con il nuovo provvedimento del Garante (e cosa devi fare entro il 29 ottobre 2026)

Píxeles de seguimiento en el email: qué cambia con las nuevas directrices europeas

Si gestionas campañas de email marketing, seguro que has oído hablar de los píxeles de seguimiento (tracking pixels): imágenes diminutas e invisibles que te dicen si un email se ha abierto, cuándo y desde qué dispositivo. Es una función que damos por sentada desde hace años y en la que se basan métricas como la tasa de apertura, sobre las que construimos nuestras estrategias de marketing.

En 2026, las autoridades europeas de protección de datos empezaron a concretar cómo se pueden usar estos píxeles. En abril, la CNIL francesa publicó una recomendación sobre los píxeles de seguimiento en los emails y, el 17 de abril, la autoridad italiana de protección de datos (Garante) aprobó unas directrices específicas (Decisión n.º 284), publicadas en el Boletín Oficial italiano el 29 de abril de 2026. En Italia, quien use píxeles de seguimiento en sus emails debe adaptarse antes del 29 de octubre de 2026.

¿Cómo puedes seguir usando los píxeles de seguimiento respetando las nuevas normas? En este artículo te explicamos qué dicen, cuándo se aplican, qué tienes que hacer y, sobre todo, cómo te ayuda Emailchef a gestionar el consentimiento a los píxeles de seguimiento.

⚠️ Nota importante.

Este artículo se basa en nuestra interpretación actual de las directrices italianas. Algunos puntos del texto dejan margen de interpretación. En concreto, el texto del Garante no deja del todo claro si la retirada granular del consentimiento (es decir, la posibilidad de retirar el consentimiento al seguimiento sin dejar de recibir los emails) es obligatoria para quien usa píxeles de seguimiento o es solo una de las opciones admitidas. Tampoco está claro, en la práctica, si basta con ofrecer a los clientes solo estadísticas agregadas, aunque internamente se recojan datos no anonimizados por motivos de seguridad y entregabilidad. Actualizaremos el artículo en cuanto tengamos respuestas más definitivas. Mientras tanto, Emailchef ha optado por la vía más prudente: la retirada granular ya está disponible para todos tus suscriptores.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Las normas pueden variar de un país a otro: para tu caso concreto, consulta con tu asesor de privacidad.

1. Qué dicen las nuevas directrices sobre los píxeles de seguimiento

Los píxeles de seguimiento son imágenes transparentes de tamaño mínimo (a menudo un solo píxel) incluidas en los emails. Cuando el destinatario abre el mensaje, su cliente de correo descarga la imagen desde un servidor remoto. En ese momento se recopila información como la apertura del email, la hora, el dispositivo utilizado y, a veces, datos que permiten identificar al usuario de forma unívoca.

El Garante italiano los describe como marcadores especialmente invasivos, sobre todo por su carácter oculto: normalmente, el destinatario no sabe que lo están rastreando. De ahí la necesidad de unas reglas claras.

La base jurídica es europea. Los píxeles de seguimiento entran en el ámbito del artículo 5.3 de la Directiva ePrivacy, que regula el almacenamiento y el acceso a información en el dispositivo del usuario, como confirmó el Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD) en sus Directrices 2/2023. Cada país ha incorporado esta norma a su legislación (en Italia, por ejemplo, el artículo 122 del Código de privacidad), y junto a ella se aplican los principios del RGPD sobre consentimiento, transparencia y responsabilidad proactiva.

En la práctica: si envías newsletters promocionales o campañas de email marketing y quieres seguir midiendo las aperturas de forma individual, necesitas el consentimiento de tus destinatarios.

El Garante adopta un enfoque pragmático sobre cómo obtener ese consentimiento. Para evitar la llamada fatiga del consentimiento (el cansancio de los usuarios ante demasiadas solicitudes), admite expresamente que el consentimiento al seguimiento se incluya en el consentimiento, más amplio, para recibir comunicaciones promocionales. En Italia basta, por tanto, con un único consentimiento informado, siempre que la solicitud esté formulada de forma neutra, sin presiones, y que el usuario haya recibido la información adecuada.

Esta simplificación solo vale para obtener el consentimiento. Para retirarlo, la regla cambia: el usuario debe poder retirarlo de forma granular, eligiendo entre dejar de recibir los emails o seguir recibiéndolos sin ser rastreado.

El Garante también exige que publiques una política de privacidad clara y transparente que explique lo que haces.

¿Y en Francia y el resto de Europa?

La recomendación de la CNIL sigue los mismos principios: informar a los destinatarios, pedir su consentimiento cuando el seguimiento es individual y facilitar su retirada. En algunos puntos, sin embargo, puede ser más estricta que las directrices italianas: por ejemplo, en algunos casos puede requerir un consentimiento específico para los píxeles de seguimiento, separado del de la suscripción a la newsletter.

Es posible que otras autoridades europeas adopten posiciones similares. Como los detalles pueden variar de un país a otro, si tu empresa no está en Italia, consulta las indicaciones de tu autoridad de protección de datos.

2. ¿Cuándo se aplican las nuevas directrices?

En Italia, el Garante fijó un periodo transitorio de seis meses desde la publicación en el Boletín Oficial, que tuvo lugar el 29 de abril de 2026. 

La fecha límite es el 29 de octubre de 2026: antes de ese día, todos los que usen píxeles de seguimiento en sus emails bajo jurisdicción italiana (empresas, profesionales, organismos públicos, proveedores de servicios de email marketing) deben haberse adaptado.

Una aclaración útil: usar una plataforma como Emailchef no te exime de estas obligaciones. Tú eres el responsable del tratamiento de los datos de tus suscriptores, y Emailchef es el encargado del tratamiento que los procesa por cuenta tuya. Esto significa que de algunas cosas nos ocupamos nosotros (te lo contamos enseguida), pero otras siguen siendo responsabilidad tuya, en particular obtener el consentimiento e informar correctamente a tus suscriptores.

3. Cómo cumplir las directrices sobre los píxeles de seguimiento

Adaptarse a las directrices exige actuar en varios frentes, pero sin ponerlo todo patas arriba. Estos son los pasos concretos, divididos entre lo que te toca a ti como responsable del tratamiento y lo que hemos preparado en Emailchef para ayudarte.

Lo que tienes que hacer tú

Actualizar tu política de privacidad. Es el punto de partida. La política de privacidad que enlazas desde tu formulario de registro (y, en general, la que indicas cada vez que recoges una dirección de email) debe explicar con claridad:

  • que usas píxeles de seguimiento en los emails que envías;
  • qué información recopilas (dirección IP, apertura, hora, dispositivo);
  • para qué la usas (medir el rendimiento de las campañas, segmentar a los suscriptores, personalizar los contenidos);
  • durante cuánto tiempo conservas estos datos;
  • cómo puede el usuario retirar su consentimiento en cualquier momento, también de forma selectiva.

Revisar el texto de tu formulario de registro. Según las directrices italianas, no hace falta añadir casillas nuevas: un único consentimiento, obtenido de forma informada y neutra, puede cubrir tanto la recepción de emails promocionales como el seguimiento. Lo que sí debes comprobar es que la política de privacidad enlazada desde el formulario explique ambas cosas y que el texto junto a la casilla de consentimiento no hable solo de recibir comunicaciones comerciales, sin mencionar el seguimiento. Un texto como «Acepto recibir comunicaciones comerciales por email y la recopilación de datos de apertura de los emails, tal como se describe en la política de privacidad», acompañado de un aviso visible sobre la posibilidad de retirar el consentimiento de forma selectiva, es coherente con las directrices italianas. En otros países, como Francia, puede ser necesario un consentimiento separado para los píxeles de seguimiento: comprueba las normas que se aplican a tu caso.

En Emailchef encontrarás un elemento ya preparado para tus formularios de registro, con un texto que recoge a la vez el consentimiento a la newsletter y al seguimiento de aperturas.

Gestionar a los suscriptores que ya tienes. Para quienes ya están en tu lista, el Garante prevé un régimen transitorio específico. En la primera ocasión útil (es decir, con el primer envío después de adaptarte o, en cualquier caso, en el primer momento en que cambie tu relación con el usuario), tienes que:

  • actualizar tu política de privacidad y ponerla a disposición;
  • enviar un email que indique la nueva política de privacidad, explique que usas píxeles de seguimiento y recuerde que el usuario puede retirar su consentimiento, ya sea a recibir los emails o solo al seguimiento.

En nuestra documentación, Píxeles de seguimiento: cómo seguir las directrices de privacidad con Emailchef, encontrarás un ejemplo de aviso listo para añadir a tu próxima campaña.

Documentarlo todo. El principio de responsabilidad proactiva del RGPD también se aplica aquí: debes poder demostrar que obtuviste el consentimiento, de qué forma y cuándo, y que facilitaste una información adecuada. Conserva los registros de consentimiento y lleva un control de los cambios en tu política de privacidad.

Lo que hacemos nosotros en Emailchef

Para ayudarte a seguir las indicaciones sobre los píxeles de seguimiento, hemos integrado en Emailchef todas las herramientas para gestionar el consentimiento. Ya están activas en tu cuenta y la mayoría funciona automáticamente, sin necesidad de configuración. Esto es lo que encontrarás:

  • Retirada granular del consentimiento.
    Desde los enlaces para actualizar las preferencias y para darse de baja, presentes en cada email, cada suscriptor puede elegir seguir recibiendo tus emails sin ser rastreado. Cuando alguien desactiva el seguimiento de aperturas, Emailchef deja de incluir el píxel en sus emails y aplica su elección a todas las listas en las que está suscrito. Es la retirada selectiva que describen las directrices italianas.
  • Consentimiento en los formularios de registro.
    El Garante admite que el consentimiento al seguimiento se obtenga junto con el de la newsletter, siempre que la solicitud sea clara. En Emailchef encontrarás un elemento ya preparado para tus formularios, con un texto que menciona ambas cosas: no tienes que escribirlo desde cero ni añadir casillas extra.
  • Estado e historial de cada contacto.
    En los detalles de cada contacto ves el estado de su seguimiento: Activado o Desactivado si el suscriptor ha hecho una elección, o Activado de forma predeterminada. Este último es el estado con el que Emailchef registra a todos los contactos hasta que expresan una preferencia, por ejemplo los que ya tenías en tus listas antes de estas novedades: son los contactos a los que es especialmente importante enviar el aviso sobre los píxeles de seguimiento.
    Si un suscriptor te pide que cambies su elección, por ejemplo respondiendo a uno de tus emails o llamándote, puedes modificarla tú, para un solo contacto o para varios a la vez. Cada cambio queda registrado en el historial del contacto, con la fecha, la hora y el origen: así, si te lo piden, puedes demostrar cuándo y cómo se registró cada elección.
  • Segmentos según el seguimiento de aperturas.
    Puedes crear un segmento de contactos con un estado concreto, por ejemplo todos los que han desactivado el seguimiento. Puedes usarlo para excluirlos de las campañas en las que quieres medir las aperturas o para enviarles contenidos pensados para evaluarse a través de los clics.
  • Automatizaciones que tienen en cuenta el seguimiento.
    Si un Flow envía emails distintos según si un mensaje se ha abierto, los contactos no rastreados aparecerán normalmente como «no abierto», aunque hayan leído el email. Para evitarlo, puedes añadir al Flow una condición que reconozca a los contactos no rastreados y los haga continuar de otra forma: por ejemplo, reciben el siguiente email al cabo de unos días o en función de los clics en lugar de las aperturas.
  • Campañas sin seguimiento.
    Al configurar una campaña, puedes elegir enviarla sin incluir el píxel en el email de ningún destinatario. Es útil para las comunicaciones no promocionales o cuando no tienes una base jurídica para registrar las aperturas. En el informe de la campaña siempre puedes ver si el seguimiento estaba activado.

¿Quieres ponerlas en práctica? Encontrarás las instrucciones paso a paso en nuestra documentación: Píxeles de seguimiento: cómo seguir las directrices de privacidad con Emailchef.

4. Textos de ejemplo

Los textos siguientes son un punto de partida que puedes adaptar al tono de tu marca y a tu configuración. Se basan en las directrices italianas: no sustituyen el asesoramiento de tu asesor de privacidad y puede que tengas que adaptarlos a las normas de tu país.

Texto junto a la casilla del formulario de registro

Acepto recibir comunicaciones comerciales por email y la recopilación de datos de apertura de los emails, tal como se describe en la política de privacidad.

Párrafo para añadir a tu política de privacidad

Añádelo en la sección de tu política de privacidad que describe las finalidades del tratamiento relacionadas con el email marketing. El texto está escrito desde el punto de vista de tu empresa y se dirige a tus suscriptores: «nosotros» eres tú y «tú» es quien recibe tus emails.

Seguimiento de la interacción con los emails mediante píxeles de seguimiento

Los emails que te enviamos pueden contener píxeles de seguimiento: imágenes de tamaño mínimo que, al abrir el mensaje, permiten a nuestro sistema recoger cierta información sobre tu interacción con el email.

Datos recopilados: dirección IP, dirección de email, fecha y hora de apertura, tipo de dispositivo y cliente de correo utilizados.

Finalidades: medir el rendimiento de nuestras campañas de email, entender qué contenidos te resultan más interesantes, segmentar las comunicaciones siguientes de forma más adecuada y garantizar la seguridad y la correcta entrega de los mensajes.

Base jurídica: tu consentimiento, prestado en el momento de la suscripción o posteriormente, de acuerdo con las normas nacionales que aplican el artículo 5.3 de la Directiva 2002/58/CE (indica aquí la norma nacional aplicable) y con el artículo 6.1.a) del Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD).

Plazo de conservación: los datos recopilados mediante píxeles de seguimiento se conservan solo durante el tiempo estrictamente necesario para las finalidades indicadas, de acuerdo con el principio de minimización de datos, y después se eliminan o se anonimizan de forma agregada.

Retirada del consentimiento: puedes retirar tu consentimiento en cualquier momento. Puedes elegir dejar de recibir nuestros emails o seguir recibiéndolos sin ser rastreado, desde el enlace para actualizar tus preferencias que aparece al final de cada email, o contactándonos en los datos indicados en esta política de privacidad.

5. Qué cambiará en tus estadísticas y automatizaciones

Una parte de tus destinatarios elegirá no ser rastreada y, para ellos, dejarás de recibir la señal de apertura. La consecuencia más visible será una tasa de apertura más baja con el mismo número de aperturas reales, porque el cálculo seguirá basándose en el total de destinatarios, mientras que el número de aperturas registradas será menor.

Conviene recordar que, ya hoy, la tasa de apertura no es una métrica del todo fiable. Muchos clientes de correo ya bloquean los píxeles de seguimiento o los cargan de forma anonimizada y anticipada: por ejemplo, Apple Mail con la Protección de la privacidad en Mail, que descarga las imágenes por adelantado, y Gmail, que carga las imágenes a través de sus propios servidores. Esto significa que la tasa de apertura «real» hace tiempo que es distinta de la que ves en tus informes. Por eso tiene sentido usarla para comparar campañas, no como una medida absoluta del engagement. Las nuevas directrices acentúan una tendencia que ya existía: la métrica conserva su valor comparativo, pero el número absoluto debe leerse con aún más cautela.

El otro efecto, menos inmediato pero importante, afecta a los flujos automatizados que dependen de la apertura de un email (por ejemplo: «si el usuario abre el email A, envía el email B; si no, envía el email C»). Los contactos no rastreados aparecerán normalmente como «no abierto» y, por tanto, no entrarán en las ramas que dependen de una apertura. Si usas este tipo de automatizaciones, es el momento de revisarlas: valora criterios alternativos (como el clic en un enlace) o flujos que no penalicen a los usuarios no rastreados.

En Emailchef puedes hacerlo directamente en tus Flows: en los puntos de entrada, las condiciones y los eventos puedes usar el estado del seguimiento de cada contacto, para que los contactos no rastreados sigan un recorrido pensado para ellos.

6. FAQ

Sí, pero con condiciones. Los píxeles de seguimiento entran en el ámbito del artículo 5.3 de la Directiva ePrivacy, que exige el consentimiento previo para acceder a información en el dispositivo del usuario, salvo excepciones. El RGPD fija después los requisitos de ese consentimiento: informado, libre, específico y fácil de retirar. Autoridades nacionales como el Garante italiano y la CNIL francesa han publicado indicaciones sobre cómo aplicar estas normas a los emails.

Las directrices del Garante se aplican a los tratamientos bajo jurisdicción italiana, pero se basan en normas europeas: la Directiva ePrivacy y el RGPD. Otras autoridades nacionales, empezando por la CNIL francesa, han publicado indicaciones similares, con algunas diferencias en los detalles. Si operas fuera de Italia, consulta las indicaciones de tu autoridad de protección de datos.

En Italia, la fecha límite es el 29 de octubre de 2026. En Francia, la CNIL dio un plazo de tres meses desde la publicación de su recomendación, el 14 de abril de 2026, para informar a los suscriptores actuales. En Emailchef, las herramientas para gestionar el consentimiento ya están activas: a ti te queda actualizar tu política de privacidad e informar a tus suscriptores actuales, mejor con la ayuda de tu asesor de privacidad.

Según nuestra interpretación de las directrices italianas, no: los suscriptores actuales están cubiertos por un régimen transitorio específico, así que no tienes que lanzar una campaña para volver a pedir el consentimiento. En su lugar, debes actualizar tu política de privacidad y enviar a tus suscriptores un email que indique la nueva política, explique que usas píxeles de seguimiento y recuerde que pueden retirar su consentimiento. La CNIL francesa sigue un enfoque parecido: para las direcciones ya recogidas, pide informar claramente a los destinatarios y permitirles oponerse. En otros países, comprueba si se aplican normas distintas.

Según las directrices italianas, no. El Garante admite expresamente que el consentimiento al seguimiento se incluya en el consentimiento, más amplio, para recibir comunicaciones promocionales, para evitar la fatiga del consentimiento, siempre que la política de privacidad enlazada describa claramente el uso de los píxeles y que el texto de la casilla no sea engañoso ni forzado. En otros países, como Francia, puede ser necesario un consentimiento separado para los píxeles de seguimiento, según la finalidad para la que los uses: comprueba las normas que se aplican a tu caso.

Tratar los datos recopilados mediante píxeles de seguimiento sin una base jurídica válida te expone a actuaciones de la autoridad de protección de datos, como requerimientos para adaptarte y, si no se cumplen, las sanciones administrativas previstas por la normativa aplicable, como el RGPD. Más allá de las sanciones, está en juego la confianza de tus suscriptores.

Solo en casos limitados. Las directrices italianas admiten excepciones para las estadísticas agregadas (también para mejorar la entregabilidad), siempre que no se mida el comportamiento de cada destinatario; para medidas de seguridad, como las relacionadas con la autenticación; y para las comunicaciones de servicio o institucionales que debes enviar y cuya recepción es importante comprobar. La CNIL prevé excepciones parecidas, como la seguridad y la medición de la entregabilidad dentro de límites estrictos. En cualquier caso, la excepción debe estar justificada y documentada, y no es una autorización general.

No. Las directrices se refieren específicamente a los píxeles de seguimiento, que el Garante considera especialmente invasivos por estar ocultos. El clic en un enlace, en cambio, es una acción visible y voluntaria del usuario: al hacer clic, sabe que realiza una acción y que será redirigido. Por eso el seguimiento de clics queda fuera del ámbito de las directrices.

Cuando está activada, Apple Mail descarga en segundo plano las imágenes de los emails, incluidos los píxeles de seguimiento, aunque el destinatario no abra el mensaje. Por eso pueden registrarse aperturas que no se han producido realmente, y la tasa de apertura de los usuarios de Apple Mail tiende a ser más alta de lo real. Junto con las nuevas normas, es un motivo más para valorar tus campañas también a partir de los clics.

Si tienes alguna duda sobre las nuevas funciones, nuestro equipo de soporte está a tu disposición.

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